POEMAS VARIOS
LOBO DE MAR
En la tempestad del océano,
Rodeado de olas gigantes
Cabalgando un mar embravecido,
En su modesto barco,
Se encuentra el viejo lobo de mar,
Impasible ante las mareas
Inmutable ante los mareos.
Acostumbrado a la mar
A sus insondables misterios,
Rodeado de agua,
Criaturas peligrosas
Enfrenta el salvaje viento,
Al borde del naufragio,
Más no tiene miedo,
Hasta disfruta del espectáculo.
Algún día divisará la costa,
Echará el ancla
Y pisará tierra firme.
Un nuevo comienzo,
Alejado del olor a mar
Y del graznido de las gaviotas.
Como la vida misma,
Surcando tempestades,
A veces siendo víctimas de
naufragios.
Pero sobreviviendo.
Al final todos podemos ser lobos de
mar
Y nuestra existencia la mar
impredecible
A veces calma
A veces brava.
RABIA
Rabia
Rabia siento,
Rabia soy.
La rabia no me deja,
Y estoy ciego de ella.
Mi vida es un trauma constante,
Incapaz de encontrar la felicidad,
Sumido en mi penuria,
Triste y desolado.
Rabioso me siento en los recreos,
En las clases,
En el camino a casa.
Cuando me acorralan,
me arrebatan mi desayuno,
me empujan,
me golpean.
Acabo llorando,
Indefenso,
Ante tantos ojos que me miran,
Tantos espectadores que no se implican.
Otro día de
palizas,
De aguantar sus risas,
De asumir que "Gordo" es mi nuevo nombre.
Nadie me ayuda,
Y mis padres no lo saben.
Por tanto, solo me queda la rabia,
Imaginarme que los despellejo,
Que son víctimas de un fatal accidente.
Esperanzar con que al día siguiente todo mejorará,
Para luego ser embestido por la cruda realidad.
La rabia me impide dormir,
Ya no sé cómo justificar los moratones,
O porque me derrumbo en llanto muchas noches.
No quiero ir a la escuela.
Tengo miedo.
La rabia se acumula,
Por no poder defenderme,
Por ser un saco de boxeo,
Por ser un fracasado.
Solo me quedan estos versos,
Los últimos antes de mi partida,
La decisión que pondrá fin a mi vida.
Para siempre.
Duele hacerlo,
Aunque mejor ir al cielo que sufrir en el infierno.
Adiós, papá y mamá.
Lo siento mucho.
RUIDO
Calle principal,
Atestada de gente,
Ruidosa y bulliciosa,
Tráfico y gritos,
Rodeado de un jaleo constante.
Mientras sufro por dentro,
Alejado de mi alrededor.
Oyendo de fondo discusiones,
Recibiendo empujones de impacientes,
Continúo sumido en mis pensamientos,
Hundido por ti.
Por haberte perdido.
Ando sin ganas,
Sabiendo que nunca vas a volver.
Que ya es demasiado tarde para decírtelo,
Y que no hay marcha atrás.
Mareas de personas circulan por mis ojos,
Sin darles importancia,
Sin importarme ya nada.
Consumido por la culpa,
Destrozado por tu muerte.
Nunca me perdonaré
No haberte perdonado.
MAÑANA DE LLUVIA
Una mañana de lluvia,
Gris y tranquila,
Cae sobre la ciudad.
Las gotas repican en el cristal,
Suaves,
Mientras tomo mi café,
Recostado en el sofá,
Relajado,
Esperando al sol,
Que siempre se demora,
Pero siempre acaba llegando.
OSCURIDAD
Un pasillo oscuro,
Sin ventanas.
Figuras que se mueven,
Y tú estás solo,
Sin saber qué haces allí.
Parecen personas,
Más presentan aspecto extraño,
Con brazos alargados
Y piernas muy pequeñas.
Uno te mira,
Directamente,
Y tu descubres,
Con absoluto horror,
Que no tiene ojos.
Y gritas,
Y corres.
Pero no hay salida.
El suelo retumba.
Y las sombras se multiplican.
Chillas de terror,
Imploras ayuda,
Pero nadie te escucha.
Las extrañas criaturas te agarran,
Y empiezan a comerte.
El horror por ser devorado te hace desmayar.
Vuelves a abrir los ojos,
Y estás en tu cama.
Miras a tu alrededor,
Es tu habitación.
Solo es un mal sueño,
Y respiras
aliviado.
Compruebas que tu hermano,
Acostado a tu lado,
sigue dormido,
Y cierras de nuevo los ojos,
Hasta que recuerdas que no tienes ningún hermano.
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